Todo proceso de aprendizaje tiene
diversas etapas, sin importar la área curricular a que se pertenezca se termina
en un subproceso de evaluación o
autoevaluación. Existen múltiples herramientas para culminar en
este subproceso del aprendizaje- enseñanza, el cual tienen la finalidad de dar
a conocer el conocimiento adquirido por el estudiante a través de la
experiencia educativa. Una de las herramientas
que actualmente tiene gran alcance son los portafolios, que como lo
indica López (2003) “Es un sistema de evaluación integrado en el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Consiste en una selección de evidencias/muestras que
tiene que recoger y aportar el estudiante a lo largo de un periodo de tiempo determinado
y que responde a un objetivo concreto”, es decir, es una herramienta que
permite al estudiante visualizar su aprendizaje, a través de un periodo de tiempo determinado.
Se acuerdo a Sánchez y
Escalera (2011), los portafolios integran un mundo físico de trabajos
elaborados y experiencias vividas por un discente con el mundo digital. Lo cual es positivo porque permite compartir
conocimientos y experiencias con miles de personas a través de la red. Estos
portafolios tienen las siguientes
bondades:
·
Mostrar la evolución del proceso
de enseñanza y aprendizaje.
·
Estimular la experimentación, la
reflexión y la investigación del alumno.
·
Reflejar el punto de vista
personal del alumno sobre su aprendizaje.
·
Evidenciar los momentos claves del
proceso de enseñanza y aprendizaje.
·
Reflejar la valoración del
profesor sobre el desempeño del alumno en la construcción del aprendizaje.
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